Restauración y puesta en valor

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Luis Alberto Amadori

El viernes 29 de julio de 1994 a las 20.30 hs, en la Escribanía Kreimer de Correch y bajo la supervisión del Dr. Armando Catroppa, LUIS ALBERTO AMADORI y LINO PATALANO suscriben el contrato que permite que el segundo, en nombre de “ARTES Y ENTRETENIMIENTOS S.A.” se haga cargo del Teatro Maipo, con opción a compra, durante un lapso de cinco años a partir de esa fecha.

El lunes 1 de agosto, a las 8 hs, un contingente de más de 80 personas, trabajando 24 horas diarias en tres turnos de ocho horas cada uno, comienza la titánica tarea de renovar en su totalidad las instalaciones del Teatro, bajo la supervisión de los Arquitectos Diego Wainstein, Bernardo Furman y Claudio Bonesana. Sandro Massironi, como Director Técnico, brillantemente asesorado por el Ingeniero Marcelo Mambretti -profundo conocedor de todos los misterios técnicos del Maipo -y con la empresa Proyecto Arte, se encargan de revisar todos y cada uno de los aspectos funcionales del teatro.

La puesta a punto de la maquinaria escénica es responsabilidad de Rolando Zadra, Antonio Galelli y Hernán Bagattin. Y la de la iluminación del escenario de Miguel Cuartas, Abel Fumagalli, Alberto Egger y Carlos Alesso. Se hace cargo de la iluminación del hall la empresa “La Madrileña” y Melero – Itelman asesoran con el sonido.

The New Home Service, con Alejandro Nieto a la cabeza, retapiza todos los palcos y
puertas.

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Lino Patalano

Juan José Barese provee los mármoles, Francisco y su Familia -todos dedicados a lo
mismo- los bronces. Segundo trae los vidrios. Raxart recompone y deja nuevas las viejas letras del cartel Maipo, Ardissoni trabaja toda la herrería del frente, Spinozza y su personal renuevan toda la plomería, y Aguiare recompone y restaura la yesería. Sebastián Ortiz y un grupo de pintores-equilibristas pintan todo el teatro, desde la cúpula hasta el frente y Eduardo Juárez y su familia dan nuevo color a las oficinas. Luis Silva arma el Salón VIP, con toda la boisserie y la barra del bar, y Hugo Fernández los muebles de la boletería. Y en medio de todos, comandando un verdadero ejército de albañiles, corriendo de un lado a otro -mientras su mujer trae al mundo a Mauro, su tercer hijo- Walter Pasini, un Capataz General cuya eficiencia sólo puede igualarse a su simpatía.
El sistema de computación de boletería, es creado por Weber – Ferro S.R.L.- Las computadoras, las trae Roberto Chellis. Apex surte toda la tecnología electrónica – audio y video – de la sala. Canon, la fotocopiadora y el fax. Desde New York, Dolores Gallichio interviene en la compra de panas, pasamanería y telas, que llegan a Buenos Aires en 48 hs. y que Mónica Pérez Nielsen se encarga de sacar rápidamente de aduana, para que Plastino S.R.L. confeccione el maravilloso telón de boca y Mario Pera, todos los cicloramas y telones de fondo.

El neón del frente, como no puede ser de otra manera, lo coloca Floreal. Los baños del Teatro son equipados con la última tecnología en grifería y sanitarios con censores infrarrojos, por Higolet.

Karavell, gracias a Arturo Karagozlu, alfombra toda la superficie visible.
Los Doctores Patricia Ramos y Luis Wensin asesoran debidamente.
La empresa Aries, se encarga de que todo quede limpio e impecable.
La Universidad de Belgrano, gracias a la Sra. Rosales Soria, provee los acomodadores, jóvenes y simpáticos, que selecciona Horacio Cortés, Jefe de Sala.
María Mercedes Mut rebusca en los viejeros y consigue la reja para el balcón del frente.
La agencia “Black & Red” de Pablo y Daniela Bologna, crea el nuevo logo y todo el arte del Maipo y la imprenta Zepol, al mando de José Luis López, imprime todo con la velocidad de siempre, o más.
Maximiliano Gilbert graba a toda máquina los compact-disc. Contribuyen Elba Casella y The Sound Studio.

Nene Murúa y Marcela Paolantonio reforman, decoran y dan un toque personal a las
oficinas y Diséñart el vestuario del personal de Sala, que rápidamente realizan Alfredo Bologna, su hijo Alejandro y Carmencita.
La agencia de Hochbaum y Aisenberg con Francisco Cerdán a la cabeza, corre con las invitaciones, y la organización de la fiesta de reapertura, para la que Annie Millet ayuda, Salvatore Guzzardi, de Godiva, manda toneladas de bombones, Felipe Rozenmutter de Promúsica pone el piano y Bodegas Chandón, dice “Presente”. José María Paolantonio coordina el show-sorpresa.

Luciano Rodofili coordina la publicidad, el programa y los avisos, mientras Elio Marchi persigue implacablemente a los sponsors. Rodolfo Daneu, flamante administrador, suma y resta. Hugo Paz apura las transferencias y facilita las cosas.
Norberto Campana brinda desinteresadamente toda su experiencia de 40 años en el Maipo, y colabora también su hijo, el Dr. Aníbal. Luis Alberto Amadori tira su mejor onda igual que los empresarios colegas y amigos que visitan la obra. Clara Zapettini y su ayudante de producción Mabel Maio hurgan en todos los rincones, recuperando fotos, datos, hechos y anécdotas que luego vuelcan en un video que rescata la historia del Teatro mientras graban en otro todas las instancias que hacen a su reconstrucción.
Marta López Marambio, Luis Salini y Carlos Szwarcer se internan durante dos semanas en bibliotecas y archivos, y realizan una increíble investigación periodística que los lleva hasta los orígenes mismos del solar sobre el que se construye el edificio, trayendo a la luz hechos históricos de enorme valor.

Por su lado, Claudio España investiga y escribe sobre el Maipo.
Julio Bocca se asocia al proyecto, como Director Artístico.

Y mientras en las alturas y en la superficie todos hacen un esfuerzo sin parangón para que en 22 días se reabran por séptima vez las puertas de uno de los teatros más queridos de Buenos Aires, en un camarín del subsuelo, acompañados por sus asistentes Daniel Baldó y Claudio Pérez con sus paletas y pinceles, Renata Schussheim vuelca en un enorme friso de 12 metros de largo por 1,60 de alto, un sueño en negro, nácar y oro para el frontispicio del escenario, mientras planea las cuatro figuras sorprendentes que más adelante adornarán la cúpula de la sala.

Gracias a todos los nombrados -y a los que seguramente hemos olvidado en esta extensa nómina- esto ha sido posible.
Y gracias especialmente a la generosidad y el apoyo de Howard Gilman y Natalie Moody. Dos amigos de verdad, que saben de sueños y locuras.


Dirección Artística: LINO PATALANO - CARLA CALABRESE. Coordinación General del Sitio: LUCIANO RODOFILI. Programación y Diseño: IGOR CUGAT. Información Histórica e Investigación: VILMA FERRARI.